Cada vez que hablo sobre el CAMBIO, me llegan mensajes privados de mujeres que quieren hacer un cambio en sus vidas pero no saben por dónde empezar.

Algunas de sus inquietudes son las siguientes:

Y así podemos seguir enumerando un sinfín de situaciones.

Sea cual sea la situación que les toque vivir, todas necesitan detenerse a reflexionar, tomar contacto con sí mismas, evaluar hacia dónde quieren ir y accionar en consecuencia.

Hacer un cambio de vida implica revisar nuestra educación, nuestro sistema de creencias, nuestros mandatos paternos, nuestro contexto social, familiar y cultural, entre otras cosas.

Pero para lograr ese cambio no alcanza con tomar la decisión, se necesita un gran compromiso y una actitud de posibilidad. Porque nos vamos a encontrar con el miedo, la culpa, la reprobación de los otros, lo incierto. Nos vamos a encontrar con muchos obstáculos. Pero hay que aprender a saltarlos.

Hay que animarse a hacer algo nuevo para tener resultados nuevos.

Yo soy una mujer que se arriesga, que siempre va por más, que no se detiene ante los desafíos. Es más, me gustan los desafíos, me hacen crecer y ampliar mi zona de confort. Me aburre hacer siempre lo mismo.

Realizo un trabajo personal en forma permanente, sigo replanteándome cosas, revisando paradigmas y creencias, cuestionando ciertos pensamientos. Estoy en permanente cambio, porque nada es fijo e inmutable. Me resigno a ciertas cartas que me tocaron en el reparto de la vida y disfruto barajando y dando de nuevo.

A partir de hoy y por varias semanas, voy a acompañarte con reflexiones sobre el cambio de vida. ¿Te sumás a leerlas?

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