En ese viaje de ocho horas hacia la provincia de San Luis, Argentina, (sola, con música, algunos podcasts y mis pensamientos como compañía), me vino a la mente un recuerdo que hacía mucho no visitaba.
Uno de esos recuerdos simples pero fundacionales, donde una aprende quién es, cómo avanza y cómo enfrenta el miedo.

Me acordé de cuando aprendí a meterme en la parte honda de una pileta.

Yo siempre fui autodidacta. La mayoría de las cosas importantes de mi vida las aprendí así: explorando, probando, equivocándome, volviendo a intentar. Y con meterme a lo hondo en la pileta pasó lo mismo.

Pero antes, había algo más profundo que necesitaba aprender:
necesitaba confiar.
Confiar en el agua. Confiar en mi cuerpo. Confiar en que podía sostenerme sin tocar el piso.

Y me acordé de cómo hice para quitarme el miedo.

Empecé por lo básico: tirarme desde el borde, en la parte donde hacía pie. Sentir el agua, familiarizarme.
Después avancé un poco más. Siempre un poco más. Me tiraba al lado del borde, bajaba hasta tocar el fondo, salía a la superficie, me afirmaba con las manos, volvía al borde y repetía.

Cada vez un pasito más hacia lo hondo.
Cada vez un desafío pequeño, manejable, posible.
Y cada vez, la evidencia de que no me pasaba nada.

Hasta que un día, sin darme cuenta, ya estaba flotando lejos del borde.
No porque se hubiera ido el miedo, sino porque la confianza había crecido más.

Ese fue mi primer gran aprendizaje: los miedos se disuelven cuando avanzamos con pasos pequeños pero sostenidos.

Y esa manera de aprender, lenta, curiosa, progresiva, la trasladé a mi vida entera.
Así aprendí a emprender.
Así aprendí a animarme.
Así aprendí a crear.
Así aprendí a confiar en mí.

A veces creemos que necesitamos grandes actos de valentía para cambiar algo en nuestra vida. Pero la verdad es que los cambios reales suelen construirse así: un pasito más hondo cada día.

No hace falta tirarse a lo profundo sin preparación.
Hace falta empezar donde hacés pie.
Probar. Repetir. Sostener.
Y avanzar lo suficiente como para demostrarte que podés.

La confianza no aparece de golpe: se cultiva.
Y muchas veces, crece más en los pequeños gestos que en las grandes hazañas.

La vida funciona igual que esa pileta:
si querés llegar más lejos, tenés que empezar cerca del borde…
y después animarte a soltarlo.


Desde mi mirada profesional

En mi trabajo con mujeres, familias y profesionales, veo un patrón que se repite una y otra vez:

La mayoría no fracasa por falta de capacidad, sino por falta de confianza en su proceso.

El miedo a lo desconocido nos paraliza.
El “¿y si no puedo?” nos limita.
La necesidad de control total nos deja en la parte donde hacemos pie… aunque soñemos con ir más hondo.

Pero los procesos humanos no necesitan saltos.
Necesitan pasos.

Eso es lo que enseño en cada acompañamiento: a reconocer la estrategia interna que cada persona usa para aprender, para animarse, para tomar decisiones.

Y en tu historia personal seguramente también hay una pileta:
un momento en el que empezaste con algo chiquito, repetiste, avanzaste…
y un día te encontraste flotando donde antes te daba miedo.

Ese es el verdadero poder del cambio.

Este recuerdo me reafirmó algo que veo todos los días: la transformación llega cuando te animás a dar pasos pequeños pero constantes hacia tu versión más auténtica.

Y eso es exactamente lo que trabajamos en el Programa Mujeres Mariposas.

No te pido que saltes a lo profundo de una vez.
Te acompaño a empezar donde hoy hacés pie.
A reconocer tus patrones, tus miedos, tus aprendizajes internos.
A soltar el borde cuando estés lista.
Y a descubrir que podés mucho más de lo que creés.

La confianza no es magia:
es entrenamiento.
Es repetición.
Es una decisión diaria.

Si sentís que es momento de avanzar hacia esa parte honda de vos misma, la que te asusta pero también te llama, entonces Mujeres Mariposas es tu proceso.

Te acompaño paso a paso.
A tu ritmo.
Como aprendí yo a ir a lo hondo.

Aquí te dejo el enlace para que ingreses ya:

https://programa.mariaeugeniaguerrini.com


Hablemos y conectemos

Tengo disponibilidad en la agenda para nuevos procesos de acompañamiento, a través de sesiones de coaching individual, familiar y de pareja.

La semana pasada certifiqué como Coach de Parejas.

Fue un recorrido profundo, de aprendizaje y revisión, que amplía y fortalece la mirada que ya vengo trabajando sobre los vínculos, la comunicación y los acuerdos dentro de las relaciones.

A partir de ahora, además de las sesiones individuales y de coaching de familia, también voy a estar ofreciendo sesiones de coaching para parejas, orientadas a acompañar procesos de crisis, toma de decisiones, mejora en la comunicación y construcción de acuerdos más conscientes, entre otras cosas.

Los vínculos se pueden trabajar. Todos.

Y cuando hay disposición, conciencia y guía, se pueden reordenar, fortalecer y evolucionar.

Así que si querés inciar un proceso de acompañamiento para trabajar eso que hoy te preocupa, sea a nivel individual, en el vínculo con tu pareja o aluna situación familiar que no sabés cómo resolver, mi agenda está abierta disponible para que coordinemos una sesión y empecemos a trabajar juntas.

🗓️ Reservá tu sesión conmigo escribiéndome por whatsapp al +549 2477 683646 o al mail maritaguerrini@gmail.com

Con cariño,

María Eugenia Guerrini

Lic. en Servicio Social – Socioterapeuta -Coach Ontológico Profesional