Hablando con una amiga el otro día salió el tema de la actitud positiva, a raíz de un hecho que a ella la puso de muy mal humor.

Le dije: -tenés que tener una actitud positiva ante esta situación.

Esa sugerencia desencadenó una hermosa charla muy nutritiva para ambas.

De verdad creo que hay que tener una actitud positiva frente a los hechos inesperados que nos sacan del eje. Seguramente, la primera reacción que se desencadena está guiada por una emoción negativa, pero cuando nos calmamos podemos elegir qué respuesta dar.

La actitud que tomamos frente al hecho que sea determina cómo yo quiero enfrentar esa situación, el día o mi vida.

Por ejemplo, si tengo que limpiar la casa, puedo hacerlo pateando los muebles o puedo hacerlo cantando.

Pero definamos qué es la actitud. Es el comportamiento que emplea un individuo frente a la vida, su forma de ser, de actuar.

Yo elijo cómo quiero vivir y cómo gobierno la existencia de mi vida. A esto se le llama actitud.

Y ésta puede ser positiva o negativa dependiendo de mi elección y de mi decisión. Si elijo tener una actitud positiva es probable que todo funcione positivamente, si elijo tener una actitud negativa, las cosas van a ser diferentes alineadas con esa actitud. Esto afecta e involucra a todos los que viven conmigo, no solamente a mí. Afecta las relaciones interpersonales que tenga.

La actitud me permite elegir como quiero vivir, cómo quiero estar. Por eso hay que aprender a gestionar la actitud correcta para cada situación.

Una buena actitud me permite estar más contenta, más alegre, relacionarme mejor, estar más abierta a entender al otro, a ser empática.

Y cuando digo gestionar la actitud me refiero a poder elegir con qué actitud voy a acompañar a las distintas circunstancias. Puedo elegir si me enojo o no, por ejemplo.

Mantener una actitud positiva ante la vida y ante los retos que ella presenta nos permite crecer como personas y en consecuencia, ayudar a mejorar la sociedad.

Te invito a pensar con qué actitud estás respondiendo a los distintos hechos de la vida. ¿Es positiva? Y si no lo es, ¿tenés ganas de revisarla para hacer algún cambio?

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