Empezamos a crecer como personas justamente cuando aceptamos que las cosas son de acuerdo a las interpretaciones y juicios que hacemos de ellas.

Cada uno de nosotros ve el mundo de una determinada manera porque vivimos en mundos interpretativos.

No sabemos cómo son las cosas. Solo sabemos cómo las observamos o cómo las interpretamos. 
Y las observamos, las vemos, las interpretamos según sean nuestras creencias, nuestras experiencias previas, nuestros paradigmas, todo lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestras vidas.

Entonces, si algo no me gusta de lo que estoy viendo o de lo que estoy haciendo o de lo que estoy viviendo, puedo elegir empezar a mirar el mundo, mi mundo, de otra manera, con otros lentes.
Así empezaremos un proceso de cambio y transformación.

Recordá que nuestra forma de ver el mundo y de movernos en él condiciona y sustenta nuestra vida, nuestro trabajo, nuestra familia y todo lo que hacemos.

Al cambiar nuestra visión del mundo no podemos seguir haciendo lo mismo ¡es imposible!

“SI YO CAMBIO, TODO CAMBIA”
 
 

 

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